← Volver al blog
🚀 Ciencia· 2 min de lectura

Se apagó Swift: la NASA terminó la misión del cazador de estallidos de rayos gamma

Después de casi 22 años en órbita, el observatorio Swift hizo su última observación el 20 de octubre. Sin motor para subir, el roce con la atmósfera lo dejó sin poder apuntar.

Concepto artístico del observatorio Swift en órbita sobre la Tierra.
Concepto artístico del observatorio Swift en órbita sobre la Tierra. Imagen: NASA's Goddard Space Flight Center Conceptual Image Lab

El 23 de octubre de 2026 la NASA dio por terminada la misión científica del observatorio Neil Gehrels Swift. Su última observación fue el 20 de octubre: el satélite ya volaba a menos de 275 kilómetros de altura y el roce con la atmósfera no le dejaba mantener los telescopios quietos sobre un objetivo. Se espera que reingrese a la atmósfera en las próximas semanas.

Swift despegó el 20 de noviembre de 2004 con una misión prevista de dos años. Trabajó más de diez veces ese tiempo.

Un satélite hecho para reaccionar en un minuto

Su especialidad eran los estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del universo, que duran segundos y se apagan antes de que un telescopio grande llegue a girar. Swift detectaba el destello y en alrededor de un minuto ya apuntaba sus otros instrumentos al lugar. Así observó más de 2.000 estallidos y estudió más de 1.400 supernovas.

El estallido que cambió una teoría

Swift terminado en una sala limpia del Centro Goddard de la NASA en 2003, con Neil Gehrels, el primer investigador principal de la misión, adelante.
Swift terminado en una sala limpia del Centro Goddard de la NASA en 2003, con Neil Gehrels, el primer investigador principal de la misión, adelante. Imagen: NASA

En mayo de 2005 captó GRB 050509B, un estallido de apenas 0,03 segundos, y por primera vez se vio el brillo que deja un estallido corto. Ese dato apoyó la idea de que los estallidos cortos nacen cuando chocan dos estrellas de neutrones. En total, sus datos aparecen en unos 7.000 trabajos científicos.

Por qué no lo pudieron salvar

Swift no tenía motor para subir su órbita, y la mayor actividad del Sol calentó e infló la atmósfera, lo que aceleró la caída. La NASA contrató a la empresa Katalyst Space para engancharlo con un remolcador robótico y empujarlo más arriba, pero en agosto el remolcador LINK tuvo problemas para controlar su orientación y no pudo llegar hasta él.

Lo que queda es un archivo público enorme: casi 22 años de mediciones, más de 1,5 millones de imágenes ultravioleta y ópticas y unos 12 terabytes de datos que se van a seguir usando durante décadas.

En MBTECNIC nos gusta esta historia por lo mismo que vemos en el taller: un equipo bien diseñado y bien cuidado rinde mucho más de lo que prometía de fábrica.